viernes, 20 de octubre de 2017

"Mujeres que compran flores", de Vanessa Montfort: una novela maravillosa



Título: Mujeres que compran flores
Autora: Vanessa Montfort
Editorial: Plaza&Janés
Género: novela, intimista, feelgood, femenista, contemporánea
Páginas: 448
Publicación: octubre 2016
ISBN: 9788401017308

  En un pequeño y céntrico barrio de la ciudad hay cinco mujeres que compran flores. Al principio ninguna lo hace para sí misma: una las compra para su amor secreto, otra para su despacho, la tercera para pintarlas, otra para sus clientas, la última... para un muerto. La última soy yo y ésta es mi historia.
  Después de la pérdida de su pareja, Marina se da cuenta de que está totalmente perdida: había ocupado el asiento del copiloto durante demasiado tiempo. Buscando empezar de cero acepta un trabajo provisional en una curiosa floristería llamada El Jardín del Ángel. Allí conocerá a otras mujeres muy diferentes entre sí, pero que, como ella, se encuentran en una encrucijada vital con respecto a su trabajo, sus amantes, sus deseos o su familia. De la relación entre ellas y Olivia, la excéntrica y sabia dueña del local, surgirá una estrecha amistad de la que dependerá el nuevo rumbo que tomarán sus vidas.
  Las mujeres que compran flores son:
  Marina
  Sufre el síndrome del copiloto: siempre ha dependido de que su pareja le marque el rumbo de su vida. Su flor es la violeta , que simboliza la humildad y la timidez, pero también la confianza en sí misma que debe ganarse.

  Casandra
  Padece el síndrome de la superwoman: antes que depender de nadie se aplicaría la eutanasia activa. Prioriza su éxito profesional sobre su vida personal, en el caso de tenerla. Su flor es la orquídea azul, símbolo del relax que le falta.

  Gala
  Representa el síndrome de Galatea: cree firmemente que la mujer tiene hoy todos los derechos. Todos salvo el de envejecer. Su flor es el lirio blanco, símbolo de una coquetería que no se marchita hasta morir.

  Aurora
  Encarna el síndrome de la bella sufriente: confunde el amor con la obsesión. Es decir, cuanto más dolor más enamorada se siente. Su flor es la caléndula, la flor de la pena. Pero también es símbolo de la crueldad que no se atreve a devolver, ni siquiera en pequeñas dosis, para defenderse.

  Victoria
  Una de esas mujeres que han decidido poder con todo -la mejor madre, la mejor trabajadora, la mejor hija-, o dicho de otro modo, las que tienen el síndrome de la omnipotente. Su flor es la del membrillo, la flor de la tentación. La tentación de romper con todo y liberarse.
   Después de conocerla en persona en una mesa redonda en la que participaba junto a otros escritores, tenía muchas ganas de leer algo de Vanessa Montfort. Tengo en casa, aún pendiente, Mitología de Nueva York (novela que fue Premio Ateneo de Sevilla en 2010), pero, por circunstancias, he comenzado por este Mujeres que compran flores que, no puedo negarlo, me ha encantado.
   Creo que lo que más me ha gustado de la novela es su mezcla de profundidad y no sé si banalidad o intrascendencia. Me explico: la sinopsis y el comienzo de la obra hacen pensar en esas novelitas que hablan de grupos de mujeres que se cuentan sus penas y superan los problemas juntas. A mí, por ejemplo, el planteamiento me recordó mucho a El grupo de lectura, aunque la excusa para juntar a las mujeres fuera diferente. Pero, afortunadamente, no tiene nada que ver con esa lectura y, en este caso, Montfort (como decía) le da muchísima profundidad, mucha reflexión y una buena dosis de feminismo a las trama planteadas. Así, a medida que iba leyendo, sentía que me iba alejando de El grupo de lectura y me iba acercando más a El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres o, aún mejor, a Mientas no digas te quiero.
    Porque la autora va confrontando la historia de cada una de esas mujeres que compran flores con conversaciones conjuntas en las que se reflexiona (y mucho) sobre la mujer, su condición, su manera de ver el mundo y las relaciones que establece con quienes la rodean. Se crean, así, una suerte de foros de debate en los que el lector puede participar (aunque sea sin capacidad de intercambio) muy interesantes y que van más allá de los tópicos para profundizar en la radiografía de la mujer de hoy en día.
    Junto a estos debates, no menos interés despiertan las propias historias de las protagonistas. Montfort sabe equilibrarlas, hacerlas diferentes (pero no tanto como para que no fuera creíble que se hicieran amigas) y capaces de generar una intriga que le sienta muy bien a la novela y que le da un toque de misterio que anima a continuar leyendo. A pesar de que en la sinopsis las mujeres que compran flores aparecen, quizá, demasiado tipificadas y encajonadas en las categorías o los modelos de mujer de los que la autora quiere hablarnos, lo cierto es que en la lectura todo es mucho más natural, está muy bien trenzado para que los personajes parezcan personas de verdad, con sus defectos y sus virtudes, sus aciertos y sus errores, y no solo ejemplos de esas tipologías psicológicas o sociales.
    Marina será la mujer que, más que comprar, vende flores y que ejerce de narradora y, en su relato, va mezclando el pasado reciente en el que conoció al resto de protagonistas y el presente en el que ella misma supera sus miedos. Alterna, así, la narración más pura y dura y la transcripción de las conversaciones de las que antes hablaba con una serie de capítulos más reflexivos e introspectivos en los que aborda sus propios miedos, su relación con su marido y el análisis de la condición de la mujer, en general.
   Mujeres que compran flores tiene, además, un toque feelgood que le sienta muy bien y que deja un sabor muy dulce en la boca tras la lectura.
     En definitiva, Vanessa Montfort nos regala una novela que se lee muy bien, que toca temas muy interesantes sobre la situación de la mujer y que presenta a una serie de personajes entrañables y humanos, de esos que se quedan en ti aunque hayas terminado de leer sus aventuras.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 66/100

miércoles, 18 de octubre de 2017

"La película de la vida", de Maite Carranza: la crisis vivida por los niños

  Conocí a Maite Carranza gracias a una novela que me encantó (El fruto del baobab) y después descubrí que tiene una amplísima producción en novelas infantiles y juveniles. Así que aproveché esta que reseñé para Anika entre Libros para descubrir su otra faceta literaria. Y tampoco me ha decepcionado. En absoluto.
https://es.literaturasm.com/libro/pelicula-de-vida#gref

Título: La película de la vida
Título Original: (La pel.lícula de la vida, 2017)
Autores: Maite Carranza, Iratxe López de Munáin
Editorial: SM Colección: Barco de Vapor,Serie Roja

Copyright:
© Maite Carranza, 2017
© Ilustraciones: Iratxe López de Munáin, 2017
© Ediciones SM, 2017
Traducción: Maite Carranza
Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Abril 2017
ISBN: 9788467592702
Tapa: Blanda
Etiquetas: familia, amistad, superación, cine, crisis financiera, marginación, libros ilustrados, libros premiados, literatura española, realismo, 10 años, 11 años, 12 años, 13 años, literatura infantil, pobreza, colegio, depresión, crecimiento, desahucios, multiculturalidad, madres e hijos, hermanos, optimismo
Nº de páginas: 208


Argumento:

Olivia ve cómo su vida se desmorona cuando la crisis económica se ceba con ella y su familia. Así, comprobará lo fácil que es perder lo que uno daba por seguro (la casa, el colegio, los amigos y hasta la atención y los cuidados de una madre) y descubrirá que en los peores momentos toca empezar de cero pero seguir remando.
Eso sí, nunca se está solo en el camino y siempre hay alguien dispuesto a echarnos una mano, si somos capaces de pedirlo y de aceptarlo.


Opinión:

 Maite Carranza ganó en 2016 el premio El Vaixell de Vapor con esta novela cruda y realista pero tan necesaria como verdadera. Una novela que ahonda en lo fácil que es perder lo que consideramos seguro y en cómo hacer frente a la adversidad.
  Una de las cosas que más me ha gustado de cómo la autora afronta el tema de la crisis económica que alcanzó su punto más crítico hace unos años es la franqueza con la que lo hace. A veces los adultos sobreprotegemos a los más pequeños y tratamos por todos los medios de ocultarles una realidad que está ahí y que, por desgracia, en ocasiones se nos cae encima como una losa. Es lo que hace la madre de la novela al principio: inventa juegos con los que justificar ante sus hijos que les han cortado la luz o que no tiene dinero para ir pagando las facturas.
  No digo que esas ficciones no sean necesarias en determinadas edades (y, de hecho, Carranza aborda este tema también de forma magistral gracias a los dos hijos protagonistas, Olivia y Tim, de edades bien diferentes). De hecho, el optimismo que es capaz de mostrar la madre es tan fascinante como el del protagonista de "La vida es bella", que sabe sacar fuerzas de flaqueza para que su hijo (sus hijos, en esta novela) mantenga una normalidad que está lejos de ser real. Pero también es verdad que Olivia sospecha y que se siente hasta ofendida cuando descubre la verdad; que ese optimismo termina pasando factura a una madre que acaba con una depresión aguda; y que esa forma de entender la vida (junto con el orgullo o la inconsciencia) también hacen que sea vea sola y desprotegida cuando si hubiera pedido ayuda podría haber conseguido algo de apoyo.
  Y ese es, precisamente, uno de los mayores dramas que aborda la novela y que me ha gustado que se ponga delante de los ojos de los niños: en las buenas, siempre hay gente a nuestro alrededor pero es en las malas cuando vemos quién vale realmente la pena, quiénes son nuestros amigos de verdad y quiénes son las personas que nos quieren incondicionalmente.
  En este sentido, también me ha gustado mucho todo lo que cuenta Maite Carranza sobre la nueva vida a la que deberán adaptarse Olivia y su hermano Tim tras el desahucio: vivir en una casa ocupada, en un barrio de mala fama y acudir a un colegio considerado de peor categoría. Sin embargo, en ese entorno hostil y rechazable desde la altura moral que parecen tener (o parece que tenemos) quienes poseemos lo fundamental, Olivia encontrará personas desinteresadas que les ayudarán solo porque ellos también fueron ayudados en su momento, en una cadena de solidaridad y bonhomía que parece perderse en cuanto empezamos a cubrir nuestras necesidades vitales y vamos teniendo algo que proteger (nuestra casa, nuestro coche, nuestras posesiones...).
  De igual modo, me ha encantado cómo Olivia se hace responsable de lo que ocurre a su alrededor y, aunque se ve obligada a crecer de repente (¡y cuántas veces ocurre eso en la vida real!), saca fuerza de flaqueza y logra sacar a su familia adelante. Además, también me ha parecido muy tierno a la vez que muy real el guiño sobre cómo los hijos imitan (o aprenden de forma inconsciente) las actitudes y formas de comportamiento de sus padres. Así, cuando ella se ve en la obligación de tirar del carro, sigue la senda que abrió su madre para evitar sufrimiento a su hermano y se inventa la ficción de que todo lo que está ocurriendo forma parte de una película de la que ellos son los protagonistas (de ahí el título).
  Narrada, además, con un pulso que atrapa desde el primer momento y combinando las reflexiones de Olivia con la crudeza de la realidad que está viviendo, la novela ahonda en muchos temas interesantes tanto para los lectores jóvenes como para los adultos y me parece muy recomendable para hablar con ellos, así que puede ser una buena propuesta para trabajar en clase o en un club de lectura.
  En definitiva, Maite Carranza nos ofrece una novela certera y verosímil que ahonda en la realidad que han tenido que vivir muchas familias en los últimos años, por mucho que en ocasiones no hayamos querido verla. Una realidad cruda y dolorosa de la que, sin embargo, siempre se puede sacar algo positivo.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 16 de octubre de 2017

"Las deudas del cuerpo" (Dos amigas #3), de Elena Ferrante: una profunda reflexión sobre la mujer



Título: Las deudas del cuerpo (Dos amigas#3)
Autor: Elena Ferrante
Editorial: Lumen
Género: novela contemporánea
Páginas: 480
Publicación: octubre 2014
ISBN: 9788426401762

  Érase una vez dos niñas, Elena y Lila, que nacieron en 1944 en un barrio pobre de la ciudad de Nápoles, y desde entonces su historia ha sido el hilo conductor de esta espléndida saga napolitana que ahora llega a su tercera entrega.
  Lila se casó muy joven con el hombre más adinerado del barrio y poco tardó en dejarlo. Ahora vive en un lugar miserable, pero su ingenio no ha mermado; solo se ha transformado en rabia. Es quizá este odio lo que la llevará a capitanear las revueltas en la fábrica y a negarse a una convivencia pacífica y modesta con su nuevo compañero.
  Elena, en cambio, ha continuado con los estudios e incluso ha escrito una novela. Ahora vive entre Nápoles y Pisa, y se ha casado con un profesor de la Universidad de Florencia.
  Así, a primera vista, nada une ya a las dos amigas, pero el barrio de Nápoles donde fueron niñas aún las reclama, las viejas costumbres las devuelven a un tiempo que ya se fue, y la vida se cobra su precio.
   Mi gusto por esta tetralogía napolitana de Elena Ferrante va en aumento. Si La amiga estupenda me dejó un poco fría y Un mal nombre me gustó, Las deudas del cuerpo me ha encantado. Porque mantiene algunas de las señas de identidad de la saga (la importancia de la ambientación, el valor del contexto social de las protagonistas y la profundización en esa extraña amistad que mantienen Lila y Lenù) pero aumenta la dosis de intriga y de interés, así como el ritmo de lectura.
    Además, en esta tercera intriga, cobra mucha importancia el panorama político y social de la Italia de los setenta y la lucha de clases. De hecho una buena parte de la trama desarrolla el tema de la explotación de los asalariados por parte de los empresarios y la lucha (incluso violenta, asunto que sigue recorriendo la saga) de quienes buscan un mundo más justo.
     Por lo que se refiere a las dos protagonista de la tetralogía, ahora vemos cómo sus caminos aparentemente se alejan, después de las elecciones de vida que cada uno tomó en la entrega anterior (Lila, casarse; Lenú, seguir estudiando). Aunque en esta vida-río que vivimos, no hay agua que no regrese y no hay curva del curso en la que no nos volvamos a encontrar con las personas que configuraron nuestra infancia. Sobre todo en un ambiente tan cerrado como en el que Ferrante nos sumerge, ese barrio de Nápoles donde todo cambia pero nada parece ser diferente.
    La relación, ya madura, de las dos protagonistas, ahora adultas, permite a la autora reflexionar sobre las diferencias sociales, sobre el dinero ganado honradamente y el que llega fácil pero por caminos torcidos, sobre el estudio, la erudición y la inteligencia; sobre la maternidad, el noviazgo, el matrimonio, los amantes y los tipos de unión de pareja (y su aceptación o rechazo social); sobre el sexo, sobre la enfermedad, sobre el cuidado, sobre el rencor, sobre si la vida es lo que nos habían pintado o dónde el reside el éxito personal de cada una.
    Hay un tema que me ha interesado personalmente y es el del feminismo y la aceptación de la mujer con todas sus cualidades y capacidades. Lenú, ahora escritora, investiga sobre cómo los hombres construyen a las mujeres tanto en el espacio público como en el privado y ese tema sirve de hilo conductor a la propia trama por cuanto nos muestra la verdad que hay en él. Así, mediante el ejemplo de la vida de los propios personajes, Ferrante nos va haciendo reflexionar sobre los roles de hombres y mujeres dentro y fuera del hogar y sobre cómo muchos hombres hablan y asumen la igualdad desde el plano teórico pero luego no son tan feministas en su vida privada.
    Asimismo, la autora nos propone una honda reflexión sobre la condición femenina, sobre el peso de la maternidad y el sexo, las dificultades de una madre soltera o separada, la intercambiabilidad de las mujeres para muchos hombres, el poder del sexo y la diferencia entre amor y pasión, el valor (o no) del matrimonio, el control de la mujer sobre su propio cuerpo y su capacidad para concebir, la decepción sexual y amorosa y, por supuesto, la conciliación entre la vida laboral, personal, sentimental y familiar.
    Todo ello sin olvidar el escenario que ya conocemos, el Nápoles que refleja Ferrante, que ahora se amplía con los viajes y los cambos de residencia de las protagonistas, sobre todo de esta Lenù escritora de éxito que defenderá su historia por todos los rincones del país.
    Así pues, me parece que la saga va creciendo a medida que lo hacen las protagonista y que, sin perder de vista su esencia (el costumbrismo, la reflexión sobre los barrios marginales y sobre la amistad), añade muchísimos temas muy interesantes, que dan mucho que pensar y, sobre todo, que multiplican la intriga y el interés de la trama.    
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros61/100

miércoles, 11 de octubre de 2017

"El día que mamá perdió la paciencia", de Belén Gopegui: un viaje hacia la madurez

   Me gusta mucho Belén Gopegui (autora de la que ya he reseñado bastante libros en este blog) pero nunca había probado su faceta infantil y juvenil. Este año he tenido oportunidad de catar las dos para Anika entre Libros y el resultado ha sido igual de bueno. Empecé por este El día que mamá perdió la paciencia, que me ha encantado y cuya reseña recupero hoy para el blog.


Título: El día que mamá perdió la paciencia Título Original: (El día que mamá perdió la paciencia, 2009) Autores: Belén Gopegui, Carlos Cubeiro Editorial: SM Colección: Barco de Vapor,Serie azul

Copyright:
© Belén Gopegui, 2009
© Ilustraciones: Carlos Cubeiro, 2009
© Ediciones SM, 2017
Ilustraciones: Color Edición: 1ª Edición: 2017 ISBN: 9788467585520 Tapa: Blanda Etiquetas: familia, superación, aventuras, humor, cuentos, fábula, fantasía, igualdad, libros ilustrados, literatura española, princesas, 7 años, 8 años, 9 años, literatura infantil, clásicos modernos, emociones, imaginación, inteligencia emocional, maternidad, madres, educación emocional, madres e hijas Nº de páginas: 80

Argumento:

Mariú se ve en la obligación de buscar la paciencia perdida de su madre pero ¿dónde se buscan las cosas invisibles? Así comenzará la gran aventura de la protagonista de este libro no solo hacia la resolución del enigma sino también hacia su propio crecimiento personal y su madurez.


Opinión:

  Como madre, es difícil no sentirse identificada con el título de esta novela. ¿Qué madre no ha perdido la paciencia en algún momento? ¿Y qué madre no se ha sentido culpable por ello alguna vez (o todas las veces)? Eso (y mi experiencia lectora con Belén Gopegui, más que gratificante hasta ahora) fueron las causas de que eligiera este libro para leer y reseñar.
  Y he de decir que, como adulto, me ha hecho ver que todos tenemos derecho a perder la paciencia alguna vez (aunque está bien conservarla y, sobre todo, encontrarla una vez perdida) pero, lo que es más importante, Gopegui ha logrado que vuelva a meterme en la piel de la niña que un día fui y que veía la vida con unos ojos parecidos a los de Mariú, la protagonista de la obra.
  Así, he vuelto a sentir la curiosidad por las cosas nuevas, el placer de la aventura y el poder de la imaginación y del mundo de los cuentos y la fantasía. Una curiosidad, un placer y un poder que sentimos de manera muy fuerte en nuestra infancia, que a veces perdemos a medida que nos vamos haciendo mayores pero que son fáciles de recuperar si leemos libros como este con el espíritu adecuado.
   Y es que Mariú, con una empatía y un amor por su madre que le hace salir de su propio egoísmo y preocupaciones, parte a buscar la paciencia perdida, lo que abre las puertas a una serie de aventuras en las que conocerá a personajes fantásticos que nos harán pensar en todos los libros que hemos leído, las películas y series que hemos visto y, en definitiva, en todo nuestro bagaje y nuestro imaginario fantástico colectivo.
   Gracias a este viaje, divertido y atractivo para cualquiera, Mariú descubrirá qué es la conciencia, que a veces las madres también se cansan de tanta princesa y que tienen derecho a ello. Conocerá la diferencia entre tener una rabieta y perder la paciencia, el valor de la razón, la emoción de los sentimientos, la responsabilidad de hacernos cargo también de los sentimientos que provocamos en los demás y que ser princesa no es tan maravilloso como lo pintan.
  Y, sobre todo, emprenderá el camino hacia su propia madurez y lo hará con gusto y con la conciencia suficiente para disfrutar de este camino, sabiendo hacia dónde conduce.
  Así pues, Belén Gopegui nos ofrece una fábula llena de aventuras y humor que nos habla de la búsqueda de lo invisible (pero que a veces es lo que más importa), de madurez y de emociones.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 9 de octubre de 2017

"Un mal nombre" (Dos amigas#2), de Elena Ferrante: la oposición de dos modelos de mujer



Título: Un mal nombre (Dos amigas#2)
Autor: Elena Ferrante
Editorial: Lumen
Género: novela contemporánea
Páginas: 560
Publicación: septiembre 2013
ISBN: 9788426400147

 «Ella me demostró que yo no había ganado nada, simplemente porque en este mundo nuestro no había nada que ganar... y lo que de verdad valía la pena era verse de vez en cuando para que el sonido enloquecido de nuestras mentes fuera rebotando de la una a la otra sin parar.»  «Ella» es una mujer hermosa, alocada, y su nombre es Lila. Es la misma niña que conocimos en La amiga estupenda, el primer tomo de esta espléndida saga y ahora, recién cumplidos los dieciséis años, acaba de casarse con un hombre al que desprecia. La otra, que la escucha, la sigue y sin querer la imita, es Lenù, una alumna brillante, empeñada en aprender de los libros todo aquello que Lila aprende de la vida a secas.  Así, en este rebote de sensaciones, se desarrolla una amistad muy peculiar, una relación donde la complicidad es ley. Basta una mirada de Lila para que Lenù entienda qué pasa realmente en el dormitorio de su amiga. Basta una sonrisa para descubrir qué se esconde tras esos vestidos caros que se acoplan al cuerpo de Lila como un guante y provocan a los hombres del barrio. Basta un gesto para que Lenù sepa que Lila va a cometer una locura y nadie será capaz de detenerla.  Nápoles, la ciudad que las ha visto crecer, es el escenario de esta comedia que tiene la fuerza de un drama y se quedará entre nosotros como una de las obras maestras de la literatura del siglo XXI.
   Después de que La amiga estupenda me dejara un poco fría (aunque con la curiosidad suficiente como para seguir leyendo esta saga napolitana de Elena Ferrrante), he de decir que Un mal nombre me ha encantado. Me ha parecido que tiene mucho más ritmo que la primera entrega y, sobre todo, mucho más interés, quizá, porque (como ya comenté en la reseña del primer libro) las protagonistas ya son mayores y sus vidas se vuelven más interesantes.
    De hecho, las dos amigas protagonistas de la saga empiezan a sobrepasar aquí la adolescencia y lo hacen siguiendo caminos bien diferentes: Lila inaugura su vida marital mientras Lenù continúa estudiando hasta convertirse en la primera universitaria de su familia. Dos caminos, como digo, totalmente distintos pero que, sin embargo, conseguirán que ambas se mantengan unidas (por lo menos a ratos, puesto que los altibajos que ya tuvieron en la infancia continúan también en esta etapa de su vida).
    Elena Ferrante nos muestra dos de los caminos que pueden escoger las mujeres, dos caminos que hoy en día y en la mayoría de los casos pueden ser complementarios aunque no parece que fuera así en la época ni en el Nápoles en el que se desarrolla la historia. Las diatribas de la mujer esposa, trabajadora y madre se confrontan aquí con las de la estudiante, enfrentando así un modelo más clásico con un modelo de vida más moderno, innovador y, si me apuras, más valiente.
    Continuamos escuchando la voz de Lenù, encargada de contarnos la historia en primera persona, pero será gracias a unos cuadernos que Lila escribe y que en un momento dado da a la narradora cómo sabemos de la vida interior y de la vida marital y privada de la amiga casada. Una vida poco satisfactoria que nos hace reflexionar sobre el fin abrupto del amor, los malos tratos, la presión por la maternidad, el ejercicio de esta, los matrimonios en los que falta confianza y en los que pesan más las cuestiones económicas que el amor, qué ocurre si una se enamora estando ya casada, los y las amantes y la ruptura.
    Por su parte, Lenù tendrá que abrirse paso en un mundo que ella percibe como demasiado grande para sus orígenes e, incluso, para sus aspiraciones pero por el que se sentirá encandilada. Un mundo que le lleva a abrir su mente, a reflexionar y a sentir, tanto desde el punto de vista intelectual como desde el punto de vista puramente emocional. Y es que Lenù también tendrá sus relaciones, sus amores y sus desamores, descubrirá el sexo y probará las texturas agridulces del compañerismo, la admiración, el noviazgo, el deseo y la amistad.
    La trama relacionada con Lenù será la que nos dé la visión más política e ideológica de la novela mientras que la de Lila nos ofrece la perspectiva más económica y mafiosa. Ambas se unen para ofrecernos una visión global de una época y un lugar que queda retratado de manera afortunadísima también en esta segunda entrega. 
    Con esta segunda parte sí que me han entrado de ganas de seguir leyendo así que espero poder ponerme pronto con Las deudas del cuerpo.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros52/100

viernes, 6 de octubre de 2017

"Nuestra casa en el árbol", de Léa Vélez: una interesante reflexión sobre niños y educación

  Tenía muchas ganas de leer algo de Lea Vélez así que cuando nos ofrecieron este para reseñar en Anika entre Libro, no me lo pensé. Además, el tema me interesaba mucho y su lectura ha sido maravillosa.

Título: Nuestra casa en el árbol
Título Original: (Nuestra casa en el árbol, 2017)
Autor: Lea Vélez
Editorial: Destino Colección: Áncora y Delfín


Copyright:
© Lea Vélez, 2017
© Editorial Planeta, S.A., 2017
Edición: 1ª Edición: Marzo 2017
ISBN: 9788423352111
Tapa: Blanda
Etiquetas: familia, educación, duelo, literatura española, novela, reflexiones, infancia, niños, colegio, huérfanos, estrés, inteligencia emocional, inteligencia, felicidad, creatividad, viudas, extraescolares
Nº de páginas: 400


Argumento:

  Durante el reencuentro con sus hermanos en la casa en la que transcurrieron los años más felices de su infancia, Richard hará memoria de lo que fueron esos años. Así descubrirá por qué fueron tan felices y qué aprendieron de la peculiar manera de educarlos que tuvo su madre tras enviudar.


Opinión:


  Confieso que esta novela ha movido muchas cosas dentro de mí. Ha movido recuerdos de lo que fue mi infancia y anhelos de lo que no fue pero también ha generado muchas reflexiones y, sobre todo, muchas preguntas sobre la educación que estoy dando a mi hija. Y es que los niños son los auténticos protagonistas de esta novela, y cómo hacerles felices, una de las cuestiones de fondo que discurren por todas sus páginas.
  Lea Vélez nos pone frente a una familia muy muy peculiar. Tanto, que es fácil que al lector las conversaciones y la forma de ser de esos niños le parezcan inverosímiles. Pero estoy convencida de que, en el fondo, moldeamos a nuestros hijos de mil maneras diferentes, consciente e inconscientemente, y creo con toda mi fe en el ser humano y en sus posibilidades infinitas que si a un niño le hablas con el lenguaje pueril e incorrecto con el que muchas veces nos dirigimos a los más pequeños (con palabras como pipí, guauguau o mimí) aprenderán esas palabras y creerán que así se habla pero que si les hablas con los mismos términos que utilizas tú para hablar con cualquier adulto, aprenderán antes cómo es nuestra lengua y manejarán más vocabulario.
  A pesar de creer ciegamente en ello, reconozco que también me sorprendieron en principio los niños retratados en la novela. Michael, Richard y María son niños fracasados en el entorno escolar pero capaces de hablar del universo, del cuerpo humano, de filosofía o de cine con su madre con total libertad y, por supuesto, con un nivel que muchos adultos ya quisiera para sí. "¿Cómo puede ser? ¿De verdad un niño puede saber sobre agujeros negros y volcanes a los cinco años? ¿O entender a Tarantino con siete u ocho? Esta mujer se está quedando conmigo", eran algunas de las preguntas y reflexiones que se iban planteando en mi cabeza mientras iba leyendo. Hasta que asocié lo que Vélez nos cuenta en esta obra con mi teoría de que moldeamos a nuestros hijos. Y entonces lo vi claro: ¿qué pasaría si alimentáramos a nuestros hijos no solo con una dieta equilibrada sino, también, con conocimientos de todo tipo y enfoques adultos de la realidad? Pues a lo mejor ocurre lo que les sucede a los tres niños de "Nuestra casa en el árbol" y tienen un criterio y una capacidad de análisis y reflexión desde que son muy pequeños absolutamente envidiables.
  Esa es una de las reflexiones más importantes que la autora introduce en su obra, una reflexión enraizada con otra que me ha parecido interesantísima: ¿hasta qué punto el sistema educativo castra en vez de dar alas, coarta en vez de fomentar, uniformiza en vez de dar con la mejor versión de nosotros mismos? Eso respecto a lo que ocurre dentro de las clases pero... ¿y qué ocurre fuera? ¿Hasta qué punto enriquecen a nuestros niños las extraescolares a las que les apuntamos (a veces sin mucho criterio, cierto es)? ¿Y cómo les perjudica el estrés al que les sometemos para llegar a todo? Ciertamente son cuestiones que me han movido mucho por dentro y que creo que pueden generar mucho debate.
  Más allá de las reflexiones y de todo lo que tiene que ver con la educación y la infancia, Vélez nos propone una historia llena de saltos en el tiempo con la que pretende mostrarnos qué fue de los tres niños protagonistas y de su madre tras perder al padre y trasladarse a vivir a un pequeño pueblo en Inglaterra. Un pueblo donde el ritmo es bien diferente al de Madrid, donde la naturaleza es protagonista absoluta y en el que las relaciones que se establecen con vecinos y clientes del hostal que allí regentan es totalmente distinta a las que tienen lugar en una gran ciudad.
  Vélez atrapa en esta novela con su toque de misterio y sus reflexiones pero conquista y enamora con una prosa llena de poesía y evocaciones que ha conseguido que mi libro acabe lleno de subrayados y esquinas dobladas. Elegante, con algunas pinceladas de humor (lo que dice uno de los niños sobre que le tuvo que gustar el brócoli porque su madre se empeñó me ha llegado al alma y me hizo soltar una buena carcajada en su momento), belleza y libertad, esta novela nos hará disfrutar y pensar casi a partes iguales. 
  Y reflexionar sobre lo que de verdad queremos para nuestros hijos.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

"Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez: una auténtica maravilla



Título: Platero y yo
Autor: Juan Ramón Jiménez
Editorial: Anaya
Género: novela, prosa poética, costumbrismo
Páginas: 200
Publicación: 14/02/2000
ISBN: 978-84-207-2636-6

 La edición de este "Platero y yo" ha sido atentamente cuidada por Ana Suárez Miramón. Sus explicaciones previas sitúan a Juan Ramón Jiménez en la literatura de principios de siglo. El revelador estudio final expone las claves temáticas y formales más importantes en la obra. Y en la lectura de cada página el alumno estará siempre orientado con ayuda de las oportunas notas y comentarios que realzan y esclarecen las múltiples sutilezas de un texto aparentemente sencillo y, a la vez, de una extraordinaria riqueza simbólica.
   Aprovechando que este verano íbamos a pasar nuestras vacaciones en Mazagón (Huelva), muy cerquita de Moguer, localidad natal de Juan Ramón Jiménez, le propuse a Lucía que leyéramos juntas Platero y yo (o al menos una parte) y visitáramos después la casa natal del autor. La primera parte del plan salió bien pero la segunda... no tanto: el día que habíamos reservado para acercarnos a Moguer, la casa estaba cerrada. Y lo peor es que ya no teníamos más días para verla. Así que nos quedamos con la fachada y un paseíto por el pueblo que, la verdad, es precioso.
    Yo creo que había leído ya esta obra del Premio Nobel Juan Ramón cuando era pequeña (al menos, como supongo todos o casi todos, me sabía el comienzo y recuerdo haber tenido el libro de pequeña, así que supongo que lo habría leído) pero no recordaba el contenido en sí. Así que ha sido como descubrir por primera vez una obra que, con todo merecimiento, ha pasado a la Historia de la Literatura y se ha convertido en todo un clásico.
    Además, el momento relajado de las vacaciones me permitió paladearla. Y es que creo que a Platero hay que leerlo así: despacio, saboreando cada palabra, cada impresión de color, cada imagen táctil, cada metáfora, cada descripción, cada costumbre, cada cuadro (porque más que escenas, son cuadros los que encontramos en esta obra) que Juan Ramón pinta para nosotros.
    Obviamente, a Lucía le costó entrar en la obra y no la ha terminado. Y ello, no solo por el lenguaje poético y "todas esas palabras raras" que aparecen (pero que están debidamente explicadas en esta edición de Anaya, que me ha gustado mucho y que me parece muy, muy práctica para quienes se acerquen a esta obra) sino porque el ritmo y, sobre todo, el desarrollo de la trama son totalmente opuestos a lo que los niños de hoy en día (y buena parte de los adultos) están acostumbrados. Hoy predomina la acción, la intriga, la aventura y Platero es calma, sosiego y belleza en cada palabra. Hay, pues, que cambiar el chip y creo que es algo que hay que ir haciendo poco a poco, no de golpe, en dos semanas antes de las vacaciones. Así que le iré dando capítulos a Lucía o textos que vayan teniendo más cosas que solo aventura, a ver si voy acostumbrando su paladar. Aunque no es un objetivo nuevo: este verano ha estado leyendo capitulitos de El lazarillo de Tormes, que ese sí que es exigente con el castellano antiguo.
    Me ha encantado redescubrir este libro sobre todo por la parte sensioral, el trabajazo de Juan Ramón por transmitir todas esas sensaciones e impresiones sensoriales (luz, color, calor, tacto...) a traves de las palabras, pero también por el fondo de la obra. Un fondo que se nos presenta en forma de escenas sueltas, muchas de ellas costumbristas, pero que nos hablan de muchísimos temas interesantes: la pobreza, la infancia, la injusticia, la violencia, la brutalidad del hombre, la naturaleza, la vida en los pueblos, las costumbres de la época... 
     La extraordinaria sensibilidad y capacidad literaria y poética de Juan Ramón quedan claramente expuestas en esta obra que es un auténtico tesoro y, desde luego, una de las joyas de nuestra literatura.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros57/100
  •  Reto Genérico: 31 (1/2 clásicos)/40
  •  Reto Olvidados11 (1914)

lunes, 2 de octubre de 2017

"Una de las tres", de Mercedes Pinto Maldonado: una trepidante y laberíntica novela de intriga



Título: Una de las tres
Autora: Mercedes Pinto Maldonado
Editorial: Amazon Publishing
Género: novela, intriga, misterio
Páginas: 354
Publicación: 15/08/2017
ASIN: B06WWGC4GQ

  Separadas tras la muerte de su madre rumana, las trillizas Simona, Irina y Angela se crían en Gran Bretaña e Irlanda, sin saber de su existencia mutua, pero con la intensa sensación de que hay un vacío en sus vidas, una percepción que se desvanece entre sus dedos sin que logren darle sentido. Por eso, cuando ya de adultas una serie de coincidencias las lleva a conocerse, las tres se ven embargadas por la dicha y no tardan en restablecer una relación que nunca debió quebrarse.
  Sin embargo, su encuentro revelará que en sus vidas han acabado atrapadas en las redes de hombres indeseables que amenazan con arruinarlas. Hombres peligrosos que las acechan y chantajean. Conjuradas, las hermanas decidirán ayudarse mutuamente a deshacerse de ellos y de su influencia mortal, sin saber que con ello desatarán una trama sembrada de muertes y traiciones, cuyo desenlace esconde giros insospechados, los despojos de una vida llena de secretos.
   A estas alturas de mi vida lectora, Mercedes Pinto Maldonado ya es una apuesta segura. Después de tantos y tantos libros disfrutados (Pretérito imperfecto, El fotógrafo de paisajes, La última vuelta del scaife, Cartas a una extraña o Mensajes desde el lago), no hay mucho margen a la decepción, así que cuando vi que Libros que hay que leer, El universo de los libros y Adivina quién lee nos proponían leer la nueva novela de la escritora granadina afincada en Málaga, solo tuve que calcular si tendría tiempo para leerla o no, porque tenía claro que la respuesta sería un sí.
   Con todo el lío de la boda, he tardado en leerla más de lo esperado. Y no porque la novela no sea entretenida o te mantenga pegada a sus páginas (que lo es y lo hace), sino porque me ha pillado justo en la semana pre y post boda y el jaleo de vida ha sido monumental. De hecho, pensé que ni llegaría a reseñarla dentro de la fecha acordada. Pero, afortunadamente, aquí estoy y con los deberes hechos.
    La verdad es que la escritora me lo ha puesto fácil: tenía poco tiempo para leer pero cada minuto que pasaba junto a Irina, Ángela y Simona me sabía a gloria. Y quería seguir y seguir leyendo a pesar de que se me cerraban los ojos o tenía algún compromiso; tal es el grado de enganche del libro.
   Y es que Pinto Maldonado juega aquí con los cambios de punto de vista del narrador para generar intriga. Así, la voz narradora en tercera persona omnisciente nos permite conocer, primero, la historia conjunta de las tres hermanas y, después, las individuales, centrando el foco en cada una de ellas en los diferentes capítulos. Hasta que llegamos a uno de los puntos álgidos de la novela: el asesinato anunciado en la sinopsis. Este momento llega más o menos a mitad de la novela y es cierto que, por culpa de la sinopsis, hay una parte que das por supuesta hasta aquí. Pero no es menos verdad que apetece ir conociendo a las trillizas, saber qué fue de ellas, por qué se separaron y qué ha hecho que se vuelvan a encontrar.
   A partir de ese clímax, todo cambia. El narrador omite datos y se va centrando más en el entorno de las trillizas, de modo que sus pensamientos y emociones quedan veladas hasta el final. De este modo, Pinto Maldonado crea una intriga muy bien trabajada porque aunque tú, como lector, ves que se te está hurtando información, eso te hace dudar de lo que se supone que iba a pasar, lo cual hace que tengas muchas ganas de saber lo que realmente ocurrió. Además, va soltando pequeños detalles que logran que vayas sospechando de tus propias anticipaciones sobre el argumento; de ahí nacen muchas de las sorpresas finales y los giros anunciados también en la sinopsis.
    La intriga es, por supuesto, uno de los grandes logros de esta novela pero no menos interesantes resultan la creación de personajes (cada uno con sus peculiaridades psicológicas) y los temas de fondo tratados en ella. Así, Pinto Maldonado nos propone reflexionar sobre la violencia doméstica, la pederastia, las adopciones, los hilos invisibles que conectan a los gemelos y mellizos, la paternidad responsable, el compromiso con quienes amamos, el chantaje o el peso de lo ambiental o lo genético en la forja de nuestra personalidad.
    En definitiva, la autora vuelve a regalarnos un libro muy interesante, lleno de intriga y misterios que resolver y que deja poso por sus personajes y sus reflexiones.
     Nos seguimos leyendo.


Agradezco a la autora que me enviara este ejemplar para su reseña.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros70/100
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